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Showing posts from 2014

Oración

(2014) - 13 de Diciembre

Danos tu pan con manteca de domingo a la tarde. Danos la sonrisa de una mujer bajo la luz de un velador. Danos la fibra que te acaricia la espalda cuando hace frío. Danos el fuego sin madera. Danos las brasas consumidas en la lentitud del verano. Danos las aguas del sueño cuando sea necesario. Danos el difícil abrazo de la despedida, el abrazo soñado de la añoranza. Danos la luz sin filtro. Danos el suelo mojado por la lluvia en las callejuelas deshabitadas que se duermen en el alcohol de la ciudad. Danos el libro que nos diga algo mirándonos directamente a los ojos. Danos un libro que no obedezca a los mandamientos del consumismo. Danos un libro que se ofrezca a así mismo liberado de pasiones oportunistas. Danos sal para la carne y un vaso para el vino; danos un plato de madera y cubiertos rústicos. Danos el desayuno, el almuerzo y la cena. Danos el techo que cobije nuestras penas y amores desterrados. Danos el tarro de miel de eucaliptos y una cuchara. Danos …

El sueño del poeta

(2014)

La luz de la tarde atravesando la densidad del bosque, convirtiéndose en un mar de luz en el pasto. Reflejo de esa luz que también se mueve por los árboles como un torbellino o un arroyo. Una sonata que suena en la lejanía. Un hombre pensando en cualquier cosa. Un hombre que se da cuenta de que se equivoca y no hace nada. Un hombre temeroso, un guanaco de espaldas. Un caballero de poca monta. Un avestruz haragán. Oí los tambores en la tarde repentina. Los árboles gemelos mirándose con desconfianza. Un oso hormiguero dibujando hormigas en una libreta blanquísima. Hay un momento frío que atraviesa la tarde con las hojas de sus cuchillos. Es entonces que uno decide salir a caminar.
La tristeza del árbol carcomido por las hormigas. Los murmullos de la tarde despiertan al poeta. Renace en una especie de acuario, o una ciénaga. El poeta no sabe dónde está. Insiste. Quiere encontrar esa palabra justa, esa descripción clara. El poeta despierta: quiere darle sentido a todas las cosas.

Los platos

(2014)

          Aunque por un lado intento encontrarle el disfrute a las tareas de la casa, la realidad es que si pudiera no haría ninguna. Sin embargo, puedo decir que de todas, la que menos me disgusta es lavar los platos. Encuentro un estilo de lavar, de dejar los platos que gotean a secar. Pasarle a los tenedores y a las cucharas, a los vasos y a las tazas, la esponja espumante, el suave correr del agua sobre la cerámica de los platos azules.

Ellos dicen

(2014)

Ella dice
Quiero que me dome un poeta Que en sus manos verbales Sienta el latido de la sangre Quiero ser la princesa prisionera Que busque la salvación En la música de sus palabras
Quiero que me ames a tu manera Que respondas a mis palabras Con una cuchara de azúcar morena
Quiero que bailes conmigo Como si no te conociera Y que también lo hagas como si Estuviésemos dentro del otro.

Quiero abrazarte en la cama Que seas un hombre feliz a mi lado
Que el calor tenga siempre aroma a verano Que las luciérnagas de tu mirada sean El reflejo puro de tu alma
Quiero tenerte cerca Cuando cae la tarde Y el calor disminuye de pronto
Quiero ser el puerto siempre cercano En las mareas de tu vida
Quiero que me ames despacio Que comprendas mis tiempos De éxitos y de fracasos
Quiero escucharte con todos los sentidos Quiero ofrecerte mis verdades
Quiero que llores en mi pecho Aunque sea la congoja más pequeña
Quiero que me cantes bajito Cuando la noche nos cubre con mantas
Quiero verte brillar Qui…

La niña y el globo

(2014)

Esta es un historia corta.
Cuando uno suelta realmente las cosas,
entiende hacia donde van. Como el globo
que suelta la niña al cielo.

El conflicto de la niña: por un lado,
el sistema que ordena tener cosas para ser feliz;
por el otro, el alma de la niña,
que es más feliz mirando el recorrido azaroso
del globo en el aire. La niña no piensa, así,
en su cuerpo sosteniendo el piolín del globo.

La niña vuela, así,
el mismo vuelo que vuela el globo.

La vida

(2014)

Todavía dudo si el hombre que vi hoy en la calle era él.

Lo había visto por última vez en el verano, el día después en el que Messi la había clavado en el ángulo contra Irán.
Vestía, con orgullo, la camiseta de Argentina. Sonreía. Caminaba junto a una chica. No llegué a verla, pero mi intuición la juzgó argentina: nunca se me ocurrió pensar que ese tipo andaría con una mujer que no fuese argentina.
Bajaban por la calle Huertas, a pocos pasos de la Plaza del Ángel. Él caminaba con ese andar típico argentino, como si tuviera resortes en las zapatillas. Me sacaba varios centímetros de altura.

-Nos salvó Messi -recuerdo haberle dicho. Él respondió algo y sonrió.

Hoy, tres o cuatro meses después, lo volví a ver. Yo regresaba a casa desde los Cines Ideal.  Pasé la Churrería que hace esquina en Atocha con Benavente. Luego, la tienda de café y la heladería. Siempre que paso por la librería religiosa de la esquina de Plaza del Ángel, miro las novedades de pasada (nunca me detengo a mira…

These barren fields

(2014)

These barren fields Trembling under my feet.
She tries to reach the ropes of the rain As I lie unarmed on a bed of nails.
Why wouldn’t the soil I breathe Spring up like a newborn seed?
I shiver reckless in the moonlight I hear her voice in my head.

El campo de rugby

(2014)

Hace frío. El campo de rugby es una mezcla de césped y barro mojados en el que las pisadas se hunden. El gordo corre hacia mí. Aunque, desde mi punto de vista, camina, con la pelota de rubgy bajo el brazo, como si supiera que nadie lo detendrá. Mis compañeros de equipo vienen corriendo detrás de él, con caras de terror que hacen que el miedo me paralice y no me deje mover. Transpiro. No pienso. Estoy preparado para cualquier cosa. El gordo, cada vez más cerca, sonríe con la lengua fuera. Alguien grita ‘¡bajalo!’ No sé cómo ni por qué me encuentro en el barro, agarrado a las piernas del gordo, que yace embarrado en el césped junto a mí. No siento el cuerpo. La pelota, un poco más allá, también embarrada. Oigo gritos, pero no sé si de júbilo o terror. Me levanto.

Palomitas de maíz, esa maldita costumbre

(2014)

Nunca comprendí esa pasión desmedida que conduce a la gente a comprar palomitas de maíz en el cine; como si la ausencia de las mismas influyera negativamente en la acción de ver la película que se eligió. Siempre rechacé ese olor fuerte que impregna las salas, la odiosa sinfonía de grupos de personas que pareciera que se ponen de acuerdo para hacer ruido mientras uno se sienta en su butaca con la intención de ver una película en un ambiente silencioso. Sé que exagero cuando digo que si Aladino me ofreciera un deseo, un sólo deseo, le pediría, sin pensarlo dos veces, que elimine de la faz de la tierra esa maldita costumbre de comer palomitas de maíz en los cines.

El ascensor

(2014)
El edificio donde vivo tiene un pequeño ascensor. Mi departamento se encuentra en el último piso: el quinto. El ascensor tarda, sin interrupciones, 20 segundos más o menos desde la planta baja hasta el quinto piso.
Muchas veces, apenas entro en el ascensor, y después de pulsar el botón del quinto, abro un libro que venía leyendo de regreso del trabajo. Muchas de esas veces, absorbido por la lectura, me veo empujado a salir del ascensor cuando en realidad me gustaría que el cubículo continúe subiendo indefinidamente.
Por alguna razón, encuentro que el ambiente del ascensor es propicio para la lectura. No sé a ciencia cierta si podría explicarlo. Sé, sin embargo, que cada vez que leo algo en ese cubículo cerrado que me eleva en el espacio, me encuentro a gusto.
Pero eso sólo me pasa con la lectura. Si en vez de un libro lo que llevo es una bolsa con verduras, entonces el ascensor se me antoja como un elemento más que me permite llegar a mi piso sin esfuerzo físico.
Confieso que …

Cosas simples

(2014)

          La vida nos impide muchas veces disfrutar ciertas cosas simples. Uno no debe olvidar que son las cosas simples las que nos alegran la vida. Un chocolate caliente en invierno, un grifo lloviendo agua en tu cabeza en verano.
          Hoy tuve uno de esos días en los que decidí no hacer nada. Me quedé en mi casa todo el día, excepto por la mañana, que salí dos veces a hacer compras mínimas. Almorcé sepia, bien acompañada por arroz con atún y huevo duro. (Placeres simples, de eso estoy hablando.)
          Miré dos películas. La segunda sufrió un corte por la mitad, debido a unas ganas cuyo volumen creció hasta convertirse en una decisión sin retorno: abrí un libro.
          Estoy leyendo con ganas la historia de Ed Wood, el peor director de cine de todos los tiempos, según dirían los grandes almacenes de noticias amarillistas llamado Hollywood. Cosas simples, lo que digo.
          Entonces, reconociendo estos acontecimientos sin preguntas inútiles, bajé a comprar entr…

Desconectar a tiempo

(2014)
En la vida uno tiene que saber desconectar a tiempo. Dejar un lado el modo productivo para adentrarse en el modo de búsqueda. Contemplar un atardecer desde tu ventana. Un sol que se derrumba sobre los techos, tiñendo de tonos de color ocre las chimeneas y los tejados.
Dejar de lado las noticias vacías en el periódico electrónico y rescatar de entre los recuerdos los bosques de tu propia morada. Y dejar que el viento ponga sus manos frías en tu cuerpo, como una mujer que quisiera poseerte. Desconectar a tiempo para no perderse la belleza que acontece cuando el color de la tarde entra en tu casa, te arrulla con su brisa, te acongoja con su somnolencia. Que las fronteras desaparezcan en el globo terráqueo de tu cabeza. Que florezcan amapolas en el jardín de tus apariencias. Y que las barcas de lágrimas que navegan los ríos de tus entrañas encuentren su océano en tu mirada. Que la vida no sea despiadada porque sí. Preparas primero tu mano para que tenga más poder. Con fuerza, quit…

El viaje y las personas

(2014)
A la gente le gusta viajar. Es un hecho. Viajar y luego regresar a casa. Yo creo que viajamos por razones interiores. Los viajes no son hacia fuera. No volvemos a casa enamorados de los sitios que conocimos. No regresamos enamorados de Roma o de París. Lo que sucede es que viajamos hacia adentro. No conocemos Roma o París. No nos enamoramos de esos sitios, sino que encontramos paz en nuestro interior en esos sitios. Nos conocemos a nosotros mismos a través de los sitios que visitamos. Inicialmente, viajé a París por tres noches. Cada día que pasaba terminaba decidiendo quedarme una noche más. Fueron 7 días y 6 noches de una magia sin igual. Con el tiempo descubrí que no me gustaban sus callejuelas grises y bohemias. No decidía cada noche extender mi estadía un día más por la comida o las mujeres inalcanzables de París. Cada día, cada hora, a cada instante, yo viajaba y descubría sitios nunca antes visitados dentro de mí: tierras baldías, ciénagas y bosques, laberintos y casas …

Técnica y corazón

(2014) (Homenaje a Paco de Lucía)
Paco de Lucía no ha muerto A sueldo de negocios sucios.
Murió en la playa Mirando de reojo al mar.
Abrazó quizá la imagen De una acorde que nacía En el origen de las orillas y los arpegios: Técnica y corazón.

No huyó. No se escondió.
Vivió con el horizonte Derrumbándose en el océano, Hambriento de otros dioses.
Construyó su música Con la madera y con la lluvia, Con el viento. Con la carne.
Arrancó de su guitarra Los gritos ahogados del Mediterráneo. Habitó en su guitarra El alma humeante de Andalucía.
Paco de Lucía no ha muerto: Pervive en los espacios etéreos De guitarras que suenan en la noche profunda, Mientras los músculos del viento Se extienden en las llanuras del mar.

22 de Marzo, 2014

(22 de Marzo, 2014)

Tenemos vecinos nuevos. Los acabo de despedir a la salida del ascensor con un recatado hasta luego. El portón, casi se los cierro en la cara. Entré al ascensor rápidamente: uno siempre desconfía de las caras nuevas. Entraron después de mí ágilmente, como dos leopardos. Durante el ascenso, la pareja cruzó algunas palabras. Después, fue todo silencio. Nos estudiamos sin mirarnos, sólo percibiendo el estar y el sentir de la persona a su lado. Sentí que ellos también se estudiaron un instante. Fue un momento extraño, lleno de magia. Él abrió la puerta del ascensor. Ella esperó a que yo le ceda el paso. Lo hice, pero sin un mínimo gesto: no me moví un ápice. Ella salió despedida. Fue por la incertidumbre, que le abrió los ojos. No los miré. Fui hacia el portal derecho, sin parpadear un instante.