Sunday, June 29, 2014

Desconectar a tiempo

(2014)

En la vida uno tiene que saber desconectar a tiempo. Dejar un lado el modo productivo para adentrarse en el modo de búsqueda. Contemplar un atardecer desde tu ventana. Un sol que se derrumba sobre los techos, tiñendo de tonos de color ocre las chimeneas y los tejados.
Dejar de lado las noticias vacías en el periódico electrónico y rescatar de entre los recuerdos los bosques de tu propia morada. Y dejar que el viento ponga sus manos frías en tu cuerpo, como una mujer que quisiera poseerte.
Desconectar a tiempo para no perderse la belleza que acontece cuando el color de la tarde entra en tu casa, te arrulla con su brisa, te acongoja con su somnolencia.
Que las fronteras desaparezcan en el globo terráqueo de tu cabeza. Que florezcan amapolas en el jardín de tus apariencias. Y que las barcas de lágrimas que navegan los ríos de tus entrañas encuentren su océano en tu mirada. Que la vida no sea despiadada porque sí.
Preparas primero tu mano para que tenga más poder. Con fuerza, quitas el cable que tenías enchufado en tu cabeza. Ese cable que la gente llama rutina. Lo dejas a un lado y empiezas a temblar un poco. Eso siempre sucede cuando uno se desconecta. No temas, el temblor dura poco y lo que viene es una sensación reveladora: la vida está siempre aquí y ahora.