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Desconectar a tiempo

(2014)

En la vida uno tiene que saber desconectar a tiempo. Dejar un lado el modo productivo para adentrarse en el modo de búsqueda. Contemplar un atardecer desde tu ventana. Un sol que se derrumba sobre los techos, tiñendo de tonos de color ocre las chimeneas y los tejados.
Dejar de lado las noticias vacías en el periódico electrónico y rescatar de entre los recuerdos los bosques de tu propia morada. Y dejar que el viento ponga sus manos frías en tu cuerpo, como una mujer que quisiera poseerte.
Desconectar a tiempo para no perderse la belleza que acontece cuando el color de la tarde entra en tu casa, te arrulla con su brisa, te acongoja con su somnolencia.
Que las fronteras desaparezcan en el globo terráqueo de tu cabeza. Que florezcan amapolas en el jardín de tus apariencias. Y que las barcas de lágrimas que navegan los ríos de tus entrañas encuentren su océano en tu mirada. Que la vida no sea despiadada porque sí.
Preparas primero tu mano para que tenga más poder. Con fuerza, quitas el cable que tenías enchufado en tu cabeza. Ese cable que la gente llama rutina. Lo dejas a un lado y empiezas a temblar un poco. Eso siempre sucede cuando uno se desconecta. No temas, el temblor dura poco y lo que viene es una sensación reveladora: la vida está siempre aquí y ahora.

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Is there anything?

(2017)
Can you hear the wind rise behind the trees? Can you smell the rain breathing though the air? Can you see those blinding lights painting the streets? Is there anything you fear?

Can you tell between the good and the bad when you make a decision facing a wall? Can you tell who’s right and who’s wrong when your ass is on the line? Can you see the smoke far in the horizon reaching out the sky? Is there anything you love?

¿Adónde me lleva la vida?

(2016)
Me detengo. Me siento.
Tengo la sensación de tener la cabeza en muchas partes y en ninguna a la vez. Como los fragmentos de una imagen esparcidos en un lago quieto.
El tiempo se mueve al ritmo de las manecillas del reloj. Un reloj detenido es la prueba brutal de que el tiempo sigue su curso, de que tanto tiempo como espacio están en constante movimiento.
Cada día comprendo que nadie es perfecto, que la suerte ya está echada. Y que, sin embargo, todo puede cambiar.
Es la vida la que nos mata, no la muerte. Y a ella nos aferramos.

Me pongo de pie. Empiezo a andar. ¿Adónde me lleva la vida?

Camino de Santiago

(2017)
Desperté antes del alba. Mis pasos interrumpían el soliloquio del silencio. El cerro O’Cebreiro parecía vivir A través de mi andar. Si me detenía a observar el paisaje, El cerro latía bajo mis pies.
El camino proseguía: Los árboles, los arbustos, La tierra del camino mismo, Todo subiendo a mi cuerpo: A mis pies, a mis caderas, a mis manos.
La tierra seca que sube hacia el aire Y me cubre el cuerpo cuando camino. El contacto de la tierra con mis labios, El sabor de la tierra en mi lengua.

Y el camino.