Friday, February 24, 2012

Primavera salvaje

(2009)

Una cúpula se forma con las manos
Acoge la llama del fuego anónimo
Marea de aromas que se elevan sigilosos
Desde los vértices ardientes de una esquina desolada

Quizás en busca de un pasaje hacia otra zona
Más afable, más dulce, más candente
El ígneo deseo ignorado naufragaba
En las aguas desorientadas de la inocencia

Reminiscencias bruscas de una primavera salvaje
Traspasan la espesura pringosa de los años,
El nacimiento de símbolos vestales
En el útero sangrado de sombras diáfanas

Máscaras concebidas en el núcleo de nubes circulares
Bajo la lumbre segregada de lunas ciegas
En ciclos constantes que el intelecto no adivina:
Signos elocuentes en los contornos de tu lengua

Quizás en busca de un paisaje, de otra región
Más abierta, más feroz, más pedregosa
Ensueño de caminantes que renuncian
Al templo profano de las formas

Thursday, February 9, 2012

Juventud

(2012)

Juventud es una novela con tinte autobiográfico del escritor sudafricano Coetzee, ganador del Premio Nobel de Literatura. Relata la historia de un joven de 20 años que busca su lugar en el mundo. Con una prosa armónica y una conciencia metafísica del mundo, con preguntas filosóficas propias de un escritor con letras mayúsculas, el libro no dejará a nadie indiferente. Uno se sentirá reflejado en el personaje, sentirá que las experiencias que éste vive en su interior uno ya vivió en aquella época donde todo resultaba una novedad, el mundo era un irreverente remolino de ansiedades y no había rey que abaratara la voluntad divina de cambiar ese mundo. Los invito a acercarse a este libro y dejarse llevar por el encanto de esta gran pluma sudafricana.

Saturday, February 4, 2012

El Príncipe de las Mareas

(2012)

El hombre se interroga pero Dios decide
cuándo matar al Príncipe de las Mareas



Les voy a contar una pequeña anécdota relacionada con este libro. Me referiré a cómo lo conseguí y por qué hay todavía lugar para la esperanza, por qué podemos todavía creer en la bondad de los hombres.

Hace dos meses fuimos a ver una obra de teatro a una sala pequeña llamada El Caldero de Oro, frente al río Manzanares. En el descanso de la obra, nos sentamos en una de las mesitas a beber una cerveza. Al lado nuestro, contra la pared, había una hilera de libros que formaban una pequeña biblioteca. Entre ellos estaba El príncipe de las mareas.

Movido por una repentina curiosidad, leí la primera página. El tono de la primera página de cualquier libro nos indica lo que sucederá después. Esa primera página me atrapó por su narración musical y poética a la vez.

Días después de aquella noche, decidí buscar ese libro: quería leerlo. Los impulsos no nos definen, pero indican en qué frecuencia estamos. Ese impulso me dominó hasta convertirse en un deseo. Pero ese deseo se veía frustrado día tras día al recibir negativas constantes en librerías y páginas de Internet. El libro no se editaba más. No estaba en ningún lado. Nadie lo tenía, nadie lo vendía. Ni siquiera en las páginas de libros usados estaba. Nada.

Con la motivación de conseguirlo, decidí probar en el único lugar en el que sabía que lo tenían: el teatro El Caldero de Oro. Llamé a la tarde siguiente.

No lo vendemos, pero puedes pasarte y te lo prestamos a modo de consigna, me dijo la persona que atendió el teléfono.

Decidido a conseguirlo, dos noches después fui al teatro. El empleado de turno, el mismo con el que había hablado por teléfono, me dijo que lo llevase y se lo devolviera cuando lo terminara.

Mi primera reacción resultó ser amarga: fue el fruto de mi desconfianza cultural adquirida en las calles porteñas.

¿Seguro que no necesitás nada, mi teléfono, algo?, pregunté incrédulo.

El muchacho se rió.

No, hombre. Cuando lo terminas me lo traes. Pero si tanto insistes, me puedes dar cincuenta euros, dijo, estallando en una risa estentórea que pobló el aire unos instantes.

Por este hecho hoy publico esto. Por este hecho, creo que todavía existe lugar para la esperanza en la bondad y en la confianza de los hombres en estos tiempos extraños en los que hace falta humanidad y generosidad. Después de todo, este hecho no ocurrió en un pueblo en el que todos se conocen. Ocurrió en Madrid, entre gente completamente desconocida.

Después de un hecho como éste, no puedo más que creer (seguir creyendo) que la esperanza sí existe, que el hombre es esencialmente bueno, aunque nos cueste percibirlo. Después de un hecho como éste, me decido a pensar que no todo está perdido, quién dice que tal vez tampoco el tiempo.

Nota al pie: ¿El libro? Excelente. Dejo un extracto de una poesía que se encuentra en el libro.

"Yo ardo en una magia taciturna y profunda
olfateo lascivia como una garza en llamas
todas las palabras las convierto en castillos
que asalto luego con guerreros de aire."