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Palomitas de maíz, esa maldita costumbre

(2014)

Nunca comprendí esa pasión desmedida que conduce a la gente a comprar palomitas de maíz en el cine; como si la ausencia de las mismas influyera negativamente en la acción de ver la película que se eligió.
Siempre rechacé ese olor fuerte que impregna las salas, la odiosa sinfonía de grupos de personas que pareciera que se ponen de acuerdo para hacer ruido mientras uno se sienta en su butaca con la intención de ver una película en un ambiente silencioso.
Sé que exagero cuando digo que si Aladino me ofreciera un deseo, un sólo deseo, le pediría, sin pensarlo dos veces, que elimine de la faz de la tierra esa maldita costumbre de comer palomitas de maíz en los cines.

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¿Adónde me lleva la vida?

(2016)
Me detengo. Me siento.
Tengo la sensación de tener la cabeza en muchas partes y en ninguna a la vez. Como los fragmentos de una imagen esparcidos en un lago quieto.
El tiempo se mueve al ritmo de las manecillas del reloj. Un reloj detenido es la prueba brutal de que el tiempo sigue su curso, de que tanto tiempo como espacio están en constante movimiento.
Cada día comprendo que nadie es perfecto, que la suerte ya está echada. Y que, sin embargo, todo puede cambiar.
Es la vida la que nos mata, no la muerte. Y a ella nos aferramos.

Me pongo de pie. Empiezo a andar. ¿Adónde me lleva la vida?

El pianista

(2011)

Me lo puedo imaginar. Al principio un poco tenso. No es fácil convivir con la idea de que afuera hay un público, de que el teatro está lleno. A medida que pasan los segundos, mientras se acerca al piano, se siente más relajado, más concentrado. Cuando le llegan los aplausos en oleadas casi ineludibles (al menos para él), su paso indica el andar seguro de los que saben lo que hacen.

El pianista acerca la silla al piano, se sienta. Levanta, con sensualidad trascendente, la tapa del piano, y descansa sus manos en las rodillas. Parpadea con lentitud. Parece pensar, pero en realidad está observando el piano. No obstante, ya sabemos que un pianista no es trivial y que lo que en rigor observa es la imagen de sí mismo sentado frente a ese piano. Se observa a sí mismo porque está buscando en su interior lo que todo pianista busca: el movimiento. Ese momento indicado en el que comprenderá que lo único que falta en su vida está en las teclas de ese piano. Por su cabeza pasan blancas y corch…