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22 de Marzo, 2014

(22 de Marzo, 2014)

Tenemos vecinos nuevos. Los acabo de despedir a la salida del ascensor con un recatado hasta luego. El portón, casi se los cierro en la cara. Entré al ascensor rápidamente: uno siempre desconfía de las caras nuevas. Entraron después de mí ágilmente, como dos leopardos.
Durante el ascenso, la pareja cruzó algunas palabras. Después, fue todo silencio. Nos estudiamos sin mirarnos, sólo percibiendo el estar y el sentir de la persona a su lado. Sentí que ellos también se estudiaron un instante. Fue un momento extraño, lleno de magia.
Él abrió la puerta del ascensor. Ella esperó a que yo le ceda el paso. Lo hice, pero sin un mínimo gesto: no me moví un ápice. Ella salió despedida. Fue por la incertidumbre, que le abrió los ojos. No los miré. Fui hacia el portal derecho, sin parpadear un instante.

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Is there anything?

(2017)
Can you hear the wind rise behind the trees? Can you smell the rain breathing though the air? Can you see those blinding lights painting the streets? Is there anything you fear?

Can you tell between the good and the bad when you make a decision facing a wall? Can you tell who’s right and who’s wrong when your ass is on the line? Can you see the smoke far in the horizon reaching out the sky? Is there anything you love?

¿Adónde me lleva la vida?

(2016)
Me detengo. Me siento.
Tengo la sensación de tener la cabeza en muchas partes y en ninguna a la vez. Como los fragmentos de una imagen esparcidos en un lago quieto.
El tiempo se mueve al ritmo de las manecillas del reloj. Un reloj detenido es la prueba brutal de que el tiempo sigue su curso, de que tanto tiempo como espacio están en constante movimiento.
Cada día comprendo que nadie es perfecto, que la suerte ya está echada. Y que, sin embargo, todo puede cambiar.
Es la vida la que nos mata, no la muerte. Y a ella nos aferramos.

Me pongo de pie. Empiezo a andar. ¿Adónde me lleva la vida?

Camino de Santiago

(2017)
Desperté antes del alba. Mis pasos interrumpían el soliloquio del silencio. El cerro O’Cebreiro parecía vivir A través de mi andar. Si me detenía a observar el paisaje, El cerro latía bajo mis pies.
El camino proseguía: Los árboles, los arbustos, La tierra del camino mismo, Todo subiendo a mi cuerpo: A mis pies, a mis caderas, a mis manos.
La tierra seca que sube hacia el aire Y me cubre el cuerpo cuando camino. El contacto de la tierra con mis labios, El sabor de la tierra en mi lengua.

Y el camino.