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Postales II

(2012)

Desde mi primera experiencia en el exterior, descubrí sin sorpresa que me gusta enviar postales. No sé por qué. Debe ser una de esas cosas que a uno le apetece hacer. Será tal vez un pasatiempo, o las ganas de compartir con la gente querida lo que el espacio y el tiempo no nos permiten compartir. Será que me gustan sellos de otros países o dejar las postales en buzones extranjeros. Tal vez me gusta la síntesis que aplicamos en esos mensajes con sabor a nostalgia. Lo más probable es que sean todas esas razones, entre otras tantas, las que me hacen elegir una postal, escribir unas líneas pensando en la persona a la que le voy a enviar dicha postal, regresar a casa a buscar la dirección de fulanito, volver a la calle y caminar hasta el estanco más cercano para comparar una estampilla, humedecerla con la lengua, pegarla en la esquina derecha, lo más arriba posible, dirigirme al buzón más próximo y arrojar la postal no sin antes darle un beso de buena suerte, como si ese beso fuese el símbolo más eficaz de lo que significan las postales para mí.

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Is there anything?

(2017)
Can you hear the wind rise behind the trees? Can you smell the rain breathing though the air? Can you see those blinding lights painting the streets? Is there anything you fear?

Can you tell between the good and the bad when you make a decision facing a wall? Can you tell who’s right and who’s wrong when your ass is on the line? Can you see the smoke far in the horizon reaching out the sky? Is there anything you love?

¿Adónde me lleva la vida?

(2016)
Me detengo. Me siento.
Tengo la sensación de tener la cabeza en muchas partes y en ninguna a la vez. Como los fragmentos de una imagen esparcidos en un lago quieto.
El tiempo se mueve al ritmo de las manecillas del reloj. Un reloj detenido es la prueba brutal de que el tiempo sigue su curso, de que tanto tiempo como espacio están en constante movimiento.
Cada día comprendo que nadie es perfecto, que la suerte ya está echada. Y que, sin embargo, todo puede cambiar.
Es la vida la que nos mata, no la muerte. Y a ella nos aferramos.

Me pongo de pie. Empiezo a andar. ¿Adónde me lleva la vida?

Camino de Santiago

(2017)
Desperté antes del alba. Mis pasos interrumpían el soliloquio del silencio. El cerro O’Cebreiro parecía vivir A través de mi andar. Si me detenía a observar el paisaje, El cerro latía bajo mis pies.
El camino proseguía: Los árboles, los arbustos, La tierra del camino mismo, Todo subiendo a mi cuerpo: A mis pies, a mis caderas, a mis manos.
La tierra seca que sube hacia el aire Y me cubre el cuerpo cuando camino. El contacto de la tierra con mis labios, El sabor de la tierra en mi lengua.

Y el camino.